Habilidades ciudadanas para la paz: la experiencia guatemalteca del posconflicto

IMG-20160614-WA0021Del 13 al 15 de junio el Instituto Nacional Demócrata – NDI-, con sede en Colombia, organizó un encuentro de diálogo y aprendizaje que responde a las actividades en materia de pedagogía y educación sobre construcción de Paz, las cuales son una respuesta al momento coyuntural e histórico que atraviesa Colombia producto de las negociaciones de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC.

Partiendo de las lecciones aprendidas de otros procesos de paz especialmente el caso de la experiencia posconflicto de Guatemala, Ana Glenda Tager Rosado, Directora Regional en Interpeace Latinoamérica fue invitada por el NDI a exponer en dos actividades: con representantes de la Unidad para la Reparación Integral a las Víctimas del Conflicto Armado y los  Sujetos de Reparación Colectiva y posteriormente, con representantes de Partidos Políticos.

En ambas actividades se presentó la experiencia guatemalteca como una fuente de aprendizaje para el proceso de paz colombiano identificándose los factores que obstaculizaron la plena implementación de los Acuerdos de 1996 en Guatemala.

pedagogia de paz

La experiencia en Guatemala demostró que la pedagogía de paz debe centrarse no solo en enseñar la Paz e informar sobre los Acuerdos sino fundamentalmente desaprender el conflicto violento, es decir, transformar las dinámicas violentas arraigadas en la cotidianidad de las relaciones sociales que persisten más allá del conflicto armado. Esto requiere el involucramiento, apropiación y participación de todos para que la paz se convierta en una actitud en el día a día de todas las personas.

Por esta razón, la pedagogía de la paz debe ser entendida como un proceso permanente, no excepcional y que implique su implementación durante el proceso de negociación (acercar la mesa de negociación a la ciudadanía para la apropiación de los acuerdos), durante la implementación de los Acuerdos (conocimiento y auditoria social para exigir implementación) y durante la consolidación de la paz (justicia y reconciliación).

Finalmente, una lección importante desde Guatemala es sumar todos los esfuerzos posibles para salvar la paz de la política, es decir, superar el uso político de la paz para evitar que ésta se convierta objeto de competencia política desnaturalizando así su esencia conciliadora y no violenta.

 

 

Transformación de conflictos traducidos en resiliencia

El libro  Resiliencia y construcción de paz | Marcos de análisis para la resiliencia en Guatemala   recoge la perspectiva de la sociedad guatemalteca sobre los mecanismos por medio de los cuales las personas enfrentan situaciones conflictivas.  Los hallazgos  plasmados en esta publicación, se basan en una consulta realizada con aproximadamente 150 actores clave de la sociedad en 11 departamentos del país (Guatemala, Quiché, Totonicapán, San Marcos, Huehuetenango, Jalapa, Zacapa, Izabal, Alta Verapaz, Petén y Escuintla) y con 6 sectores sociales: mujeres, indígena, jóvenes, privado, político (partidos políticos) y organizaciones en resistencia. En ese contexto, Interpeace implementó el proyecto Marcos de Análisis para la Resiliencia en Guatemala, con el objetivo de identificar y fomentar las capacidades de resiliencia existentes en la sociedad guatemalteca para la transformación de los conflictos de forma no violenta.

Luego de una fase de consulta se convocó a un Grupo Nacional conformado por varios sectores de la sociedad, siendo esta la primera reunión que tuvo como objetivo principal generar confianza y apropiación en el proceso de parte de los participantes. Esto se hizo a través de una discusión abierta de los resultados de la consulta y el debate, a partir de la cual se definió una agenda temática y los grupos de trabajo responsables de profundizarla durante la siguiente fase, dado que es el Grupo Nacional quien define los criterios y convoca la creación de los Grupos de Trabajo.

Este Grupo Nacional se convirtió en el rector de la investigación participativa y fue el órgano a partir del cual se tomaron decisiones durante el proceso. Respecto del debate sobre resiliencia, el Grupo Nacional decidió adoptar una definición operativa la cual debía orientar la discusión de los grupos de trabajo. Se decidió entonces abordar la resiliencia como una “capacidad para afrontar situaciones difíciles”, como la capacidad de transformar las adversidades en oportunidades. De ahí que se enfatizó que la resiliencia debía ser entendida como una capacidad para la transformación.

En la fase de grupos de trabajo se permitió profundizar en la investigación participativa según la metodología propuesta de manera consensuada. Estos grupos de trabajo se integraron por personas que ya habían formado parte del Grupo Nacional y por personal técnico, según el tópico a tratar.

Como resultado de todo este proceso salieron propuestas concretas que privilegian el enfoque de prevención, estas propuestas son:

Propuesta de resiliencia ante la inseguridad y violencia.

Propuesta Juventud, cultura de paz y prevención de violencia.

Propuesta de resiliencia ante la fragilidad de las instituciones públicas.

Propuesta Resiliencia y auditoría social en el nivel municipal.

En este contexto María del Carmen Aceña, directora del  Área de Seguridad Ciudadana en el CIEN,  fue parte activa del proceso y nos cuenta su experiencia en la columna de opinión Prevenir la conflictividad  publicada en la Revista Contrapoder del 18 de marzo del 2016.

Seguir leyendo la columna completa lo puede hacer dando clic a este vínculo: Prevenir la conflictividad

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