Periodismo, juventud y deporte por la paz en Honduras

Honduras es uno de los países más pobres de América Latina y, al mismo tiempo, uno de los más violentos del mundo de acuerdo al número de homicidios registrados anualmente. En ese contexto de fragilidad institucional, desigualdad, altos índices de pobreza, corrupción e impunidad, existe sin embargo un evento que despierta la ilusión y esperanza de la sociedad hondureña: el fútbol. Para la sociedad hondureña, el fútbol es una pausa de 90 minutos de felicidad en medio de décadas de anomia.

En sociedades en donde no existen mecanismos institucionales y sociales para la transformación de conflictos, aquella violencia que comienza por la natural rivalidad entre dos equipos de futbol, puede trascender los límites del estadio y convertirse en un problema social.

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Estadio en Honduras. Crédito: Interpeace

Ejemplo de ello es la violencia relacionada con las barras deportivas en Honduras. Estos grupos de jóvenes aficionados a un equipo local de fútbol, víctimas a su vez de exclusión social y falta de oportunidades, y que han cifrado sus esperanzas e identidad en torno al apoyo que le brindan a uno u otro equipo, transitaron de la rivalidad natural entre sus equipos a enfrentamientos violentos en las calles. La violencia entre las barras evolucionó de peleas y golpes en los estadios a abiertos enfrentamientos armados que se trasladaron al seno de sus propias comunidades.

En contextos como el hondureño, las agrupaciones juveniles (pandillas, maras, barras deportivas y escolares, grupos de rock u otras formas de agrupación juvenil) representan un mecanismo de cohesión, identidad y solidaridad que se fortalece y radicaliza debido, por un lado, a la excesiva violencia ejercida por otras formas de asociación e integración social (escuela y familia) y, por otro, a la acción represiva de agentes del Estado (policía).

Interpeace y las barras deportivas en Honduras

En febrero de 2014, Interpeace inició el proyecto “Protagonismo juvenil en Honduras: barras deportivas por la paz” con apoyo de la Fundación Berghof. A través de este proyecto, Interpeace trabajó en el fortalecimiento de las capacidades de los líderes de las dos principales barras en el país, la Ultra Fiel y la Revolucionarios, para abordar conflictos en formas no violentas y creativas. Adicionalmente, Interpeace contribuyó a construir una percepción positiva de las barras como actores relevantes para la construcción de la paz en Honduras. Para alcanzar este objetivo, Interpeace implementó un programa de formación en temas relacionados con transformación de conflictos, cultura de paz y mediación con jóvenes integrantes de ambas barras en Tegucigalpa, San Pedro Sula, la Ceiba y Choluteca, con el objetivo de que los jóvenes participantes contaran con las herramientas necesarias para convertirse en agentes de cambio a favor de la no violencia y la paz en el país.

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Miembros de las barras en Honduras. Crédito: Interpeace

 Periodismo, juventud y deporte por la paz en Honduras

En Honduras, los jóvenes barristas han sido víctimas de estigmatización y criminalización por pertenecer a la barra. Ello se agrava por el hecho de que el futbol es una de las actividades en el país a la que se le presta mayor atención mediática. De modo que los barristas se encuentran permanentemente en el ojo público, aunque se les asocie menos con el deporte y más con la violencia.

Como parte de los esfuerzos por profundizar el trabajo iniciado con “Protagonismo juvenil en Honduras: barras deportivas por la paz”, a partir de noviembre de 2016, Interpeace ha comenzado el proyecto “Periodismo, juventud y deporte por la paz en Honduras”. En alianza con Free Press Unlimited y el diario digital centroamericano El Faro, el objetivo del proyecto es contribuir a la transformación no violenta de conflictos  a través del cambio de percepciones y la reducción de la estigmatización de los jóvenes en Honduras.

El proyecto “Periodismo, juventud y deporte por la paz” buscará contribuir a que jóvenes integrantes de las principales barras deportivas hondureñas se conviertan en agentes de cambio a favor de la no violencia y la paz en el país. Además, el proyecto persigue estrechar lazos entre las barras deportiva y la prensa hondureña para favorecer narrativas alternativas, que se enfoquen en la comprensión de las causas de la violencia y contribuir a cambiar de manera positiva la percepción que el público tiene de la juventud marginalizada. Escuchar la voz, la dimensión humana, el relato de los jóvenes inmersos en ciclos de violencia, es un paso imprescindible para la construcción de la paz en Honduras.

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Estadio en Honduras. Crédito: Interpeace

El “cómo” es tan importante como el “qué”: la contribución de Interpeace al Foro Internacional de Construcción de Paz en Colombia

Interpeace estuvo presente en el Foro Internacional "Hacia la edificación de una Paz Estable y Duradera," que se llevó a cabo en la Universidad Central de Colombia, con el apoyo de la Policía Nacional de Colombia, los días 16, 17 y 18 de noviembre.

En el marco de este evento, se analizaron los desafíos que deberá enfrentar Colombia tras la finalización del conflicto armado. Se examinaron cuáles son las condiciones constitucionales, legales, institucionales y políticas que pueden facilitar la edificación de la paz en el país y se buscó proponer un enfoque innovador para repensar el concepto de seguridad y convivencia que se enmarque en los principios de construcción de paz.

Durante los días de trabajo, representantes de Interpeace y de su socio estratégico, Alianza para la paz, compartieron experiencias y reflexiones en torno a las lecciones aprendidas en otros contextos, como los de Sudáfrica, Irlanda del Norte y Guatemala, y la importancia de comprender los acuerdos de paz, no como un punto de llegada sino como el inicio de un proceso de construcción de paz estable y duradera.

Ana Glenda Tager, directora de la Oficina Regional para Latinoamérica de Interpeace, moderó el debate “Hacia una visión compartida de la paz: retos y desafíos”. Resaltó la importancia del foro como ocasión para definir las bases de acción de la Policía Nacional de Colombia en materia de construcción de paz, en particular a través de su unidad especializada, la UNIPEP. Habló sobre el contexto geopolítico y las causas que generaron la guerra civil colombiana. Destacó la importancia de establecer una metodología viable para la edificación de la paz en el país sudamericano. Finalmente señaló el miedo al cambio como el mayor reto que se debe de enfrentar. “Entre los retos, una de las cosas fundamentales es el miedo al cambio, el miedo a las transformaciones. Por esa razón, en el proceso de construcción de paz el cómo es tan importante como el qué”, afirmó Ana Glenda Tager.

Ana Glenda Tager, Directora Regional de Interpeace Latinoamérica

Intervención de Ana Glenda Tager desde el minuto 1.07.00: 

Por su lado Otto Argueta, Director de Proyectos de Alianza para la Paz, moderó el debate: “Determinantes constitucionales, legales, políticos e institucionales que facilitarán la edificación de la paz”. Señaló la importancia de poner el factor humano al centro de debate sobre la construcción de paz, es decir, la necesidad de entender las perspectivas de ambas partes involucradas en el conflicto. Además, destacó como la paz no es un evento cristalizado en el tiempo, sino más bien un proceso dinámico de acercamiento entre partes que están contrapuestas, y cuyo resultado más importante es el restablecimiento de los lazos de confianza. “Como Mandela una vez declaró - la paz no se hace con los amigos, se hace con los enemigos - y esto significa justamente hacer un esfuerzo de acercamiento hacia los otros”, puntualizó.

Otto Argueta

Otto Argueta, Director de Proyectos de Alianza para la Paz

En la misma sesión, Monica McWilliams, figura clave en las negociaciones de paz de Irlanda del Norte y Vicepresidente del Consejo Directivo de Interpeace, presentó su experiencia durante el proceso de paz en su país. “En Irlanda del Norte pasamos muchos meses hablando con líderes de la guerrilla, servicios de inteligencia y policía. Sin embargo, fue el día en que se firmó la paz y se logró poner de acuerdo a todos estos actores, cuando nos dimos cuenta que, a partir de ese momento, empezaba el trabajo más duro”, refirió. McWilliams añadió que la solución militar no funcionó en Irlanda del Norte, que los resultados mejores se lograron a través de diálogo, diplomacia y política.

Monica McWilliams, Vicepresidente del Consejo Directivo de Interpeace

Intervención de Monica McWilliams desde el minuto 1.13.00 y de Otto Argueta desde el minuto 2.10.00:

Graeme Simpson, Director de Interpeace USA, compartió su experiencia en materia de construcción de paz y justicia transicional en Sudáfrica. Durante la sesión “Reconfiguración del concepto de seguridad y convivencia ciudadana en un contexto posbélico”, Graeme Simpson afirmó que en el tema de construcción de paz no existen modelos prefabricados y cada sociedad tiene que encontrar las soluciones mejores para el contexto específico. Añadió que, cuando se aborda el tema de justicia transicional, y en específico de amnistía, elementos clave en el proceso de paz colombiano, se tienen que tener en cuenta no solo los derechos de los guerrilleros desmilitarizados, sino también los derechos de las víctimas de la guerrilla, para legitimar mayormente los acuerdos. “En la construcción de paz es fundamental reconstruir la confianza entre la gente y entre la gente y el estado. En Sudáfrica no abordamos los temas sociales y culturales que estaban detrás de los acuerdos. Estos temas son fundamentales para construir sociedades pacíficas y equitativas”, expresó Simpson.

Graeme Simpson

Graeme Simpson, Director de Interpeace USA

Intervención de Graeme Simpson desde el minuto 00.18.00: 

Interpeace Latinoamérica ha trabajado en Guatemala durante más de una década y como parte del intercambio de experiencias y lecciones aprendidas de países que han enfrentado los retos que implican la implementación de procesos de paz, invitó al Foro Internacional a la activista guatemalteca de derechos humanos, Helen Mack. Ella es fundadora de la Fundación Myrna Mack y es reconocida a nivel mundial por su lucha contra la impunidad en Guatemala. Durante su intervención habló sobre los desafíos de la construcción de paz en Guatemala y sobre sus experiencias personales: “He sido estigmatizada y criminalizada por exigir derechos, por ejemplo, el derecho a la justicia.” Destacó no sólo las lecciones positivas de la experiencia de Guatemala en la construcción de paz, sino también los errores que se cometieron y lo que hizo falta hacer.

Intervención de Helen Mack: 

El Foro Internacional “Hacia la edificación de una paz estable y duradera” constituyó un espacio privilegiado de reflexión y análisis de esta etapa fundamental en la historia de Colombia. El foro brindó la oportunidad de conocer puntos de vista y opiniones de expertos de construcción de paz, de justicia transicional y de cooperación internacional. Además, se pudieron abordar varios temas con respecto al proceso de paz con las FARC-EP para la terminación del conflicto; se escucharon opiniones y propuestas para identificar denominadores comunes, programas innovadores y buenas prácticas, que permitan enfrentar los retos y desafíos para la consolidación de una Colombia en paz, equitativa e incluyente.

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El Foro Internacional “Hacia la edificación de una paz estable y duradera” en Colombia.

“Hagamos que la Historia comience el 2 de octubre”: de la firma del acuerdo a la construcción de la paz en Colombia

Este lunes 26 de septiembre se ha firmado, en Cartagena, Colombia, el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -Ejército del Pueblo- (FARC-EP). La auténtica paz, sin embargo, implica mucho más que la firma de un acuerdo, este es solo un primer paso, imprescindible, que permitirá generar espacios para el encuentro, la convivencia y el restablecimiento de los lazos de confianza que la violencia rompió. Como explica la defensora de Derechos Humanos colombiana, Claudia Mejía Duque: “la guerra en Colombia no solo se cobró vidas, también destruyó la confianza entre nosotros y debemos trabajar en reconstruirla”.

Claudia Mejía Duque, defensora de Derechos Humanos colombiana, en evento: Las mujeres elegimos la paz, en Bogotá, Colombia. Crédito: Arnoldo Gálvez.

El conflicto armado en Colombia es uno de los más longevos del mundo. Según el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y 2012, dejó al menos 220.000 personas asesinadas, 25.000 desaparecidas y 4.744.046 desplazadas. “En Colombia vivimos un verdadero éxodo”, explica Irma Perilla, directora de Pensamiento y Acción Social, PAS. “Ver la dimensión de lo que es el desplazamiento interno es lo que me movió a mí a trabajar por esta causa: la salida negociada del enfrentamiento armado interno”.

Tras el final de 52 años de conflicto armado, Colombia enfrenta nuevos desafíos y oportunidades

Con el objetivo de terminar el conflicto con las FARC-EP, el espíritu del acuerdo negociado en la Habana, entre 2014 y 2016, fue la búsqueda de garantías para que la violencia no volviera a ocurrir. Para lograrlo, era necesario que el acuerdo no se limitara al cese de hostilidades, sino que fuera una oportunidad para abordar problemas de carácter estructural que afectan a grandes grupos de la población, particularmente en el ámbito rural, que han incitado el surgimiento de distintos tipos de conflictos que van desde lo ideológico y político hasta el crimen organizado. El acuerdo está conformado por seis puntos, y el cumplimiento de cada uno de ellos constituye una condición necesaria para una paz duradera y sostenible: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, víctimas del conflicto armado e implementación, verificación y refrendación del acuerdo.

Una vez firmado el acuerdo, se abre ahora el principal desafío a la paz en Colombia: su implementación. “Estoy muy impresionada por las negociaciones de La Habana, el apoyo que tuvieron, el contenido, el hecho de que tuvieran una comisión de género. Son unos acuerdos integrales, completos”, afirma Monica McWilliams, vicepresidente del Consejo Directivo de Interpeace y signataria de los acuerdos de paz de su natal Irlanda del Norte. “La pregunta clave es si se destinarán debidamente recursos, compromiso y voluntad política suficientes para implementar estos acuerdos”. Los recursos y la voluntad política, serán los dos pilares sobre los cuales se sostendrá el largo proceso de la construcción de la paz en Colombia, el cual comenzará al día siguiente del plebiscito del 2 de octubre.

Monica McWilliams en el event organizado por Interpeace Latinoamérica, Alianza para la Paz y la Policía Nacional de Colombia, realizado en Bogotá. Crédito: Arnoldo Gálvez.

Una paz legítima no puede ser nunca una decisión tomada en el alto nivel político, sino una posibilidad sometida a los mecanismos democráticos de decisión. Lo que ha sido firmado entre el gobierno y las FARC-EP este lunes, deberá de ser refrendado por la ciudadanía colombiana el 2 de octubre, a través de un plebiscito en donde las y los colombianos responderán: "¿apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?". La principal preocupación de quienes apoyan el proceso de paz, es que el desconocimiento del contenido de los acuerdos, décadas de desconfianza y el dolor de las víctimas, impidan que la respuesta de la mayoría sea afirmativa.

La paz no será perfecta, y si las y los colombianos deciden refrendar el acuerdo, el proceso para construirla será largo y complejo. Sin embargo, no puede haber solución posible sin terminar la confrontación armada. El cese al fuego mismo, que es apenas un primer atisbo de esperanza para Colombia, ha traído ya beneficios positivos. Lo asegura Irma Perilla: “Hoy, cuando aún no se ha ganado la refrendación, este proceso de paz ya ha dado resultados: no han caído más soldados, no han caído más guerrilleros, no ha caído más población civil en medio del conflicto armado”. Para Mónica McWilliams, que fundó la coalición de mujeres de Irlanda del Norte y fue testigo de las profundas transformaciones que la paz trajo consigo en su país: “la vida cotidiana de los colombianos cambiará dramáticamente una vez que se comiencen a implementar los acuerdos de paz. El mundo verá a Colombia bajo una luz diferente, turistas comenzarán a llegar al país, se incrementar las inversiones, porque los inversionistas buscan estabilidad. Pero lo más importante es la vida en las comunidades, la tranquilidad que llegará a las comunidades. El objetivo primordial de los acuerdos debe de ser la seguridad y tranquilidad de los colombianos”.

Reescribiendo la Historia colombiana

Uno de los aspectos más difíciles de sobrellevar y asimilar en un proceso de paz es la capacidad de las personas de dialogar con sus enemigos. Sin embargo, la reconciliación es otra condición imprescindible para interrumpir los ciclos de violencia. “Si en Chile y Argentina tuvimos que hablar de justicia transicional para pasar de dictaduras militares a democracia, en Colombia tenemos que pasar por lo mismo. Solo la verdad, la justicia y la reparación es lo que nos va a permitir que esto no vuelva a ocurrir. Y para quienes piensan que la paz traerá impunidad, yo estoy segura que los colombianos no vamos a permitir que delitos de lesa humanidad queden en la impunidad”. La congresista Ángela María Robledo, Co presidenta de la Comisión de Paz del Congreso de la República de Colombia, añade: “necesitamos empezar a tejer un relato común, asentado en la verdad y la memoria, para que, en medio de nuestra pluralidad, podamos convivir".

Congresista Ángela María Robledo, Co presidenta de la Comisión de Paz del Congreso de la República de Colombia. Crédito: Arnoldo Gálvez.

Si bien la firma de un acuerdo de paz es una decisión política, la paz no les pertenece exclusivamente a los políticos. “Este proceso es también de la sociedad civil”, afirma Irma Perilla, “como colombiana, tengo un derecho amparado por el artículo 22 de la Constitución Nacional: el derecho a la paz. Y ni las FARC ni el gobierno nos podían seguir arrebatando esa posibilidad. La llave de la paz, dijo el presidente Juan Manuel Santos cuando comenzaba a posicionar el proceso de paz, no está en el fondo del mar, la tengo en el bolsillo. Y nosotros salimos, mujeres, indígenas, campesinos, afrodescendientes, jóvenes, a decirle: señor presidente, la llave de la paz también es nuestra”.

“Mucha gente pensó que el fin del conflicto entre el gobierno colombiano y las FARC no era posible. Y ahora vemos que es posible”, dice Mónica McWilliams. “Colombia no puede permitirse perder esta oportunidad. No puede dejarse esclavizar por la Historia, sino hacer que la Historia comience el 2 de octubre”.

Las mujeres le cantan a la paz

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Conversatorio: Género, Policía y Construcción de Paz

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Conversatorio: Las mujeres elegimos la Paz

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Fortaleciendo la resiliencia para la paz – Reporte Anual 2015

En 2015, Interpeace trabajó en más de 22 países alrededor del mundo fortaleciendo las capacidades de las sociedades en favor de la paz. Desde reconstruir confianza y romper barreras a través de programas innovadores en Mali, hasta reducir la violencia focalizándose en sus causas estructurales en El Salvador, y promoviendo la paz y el diálogo entre las pandillas de jóvenes en Costa de Marfil, Interpece trabajó para identificar y reforzar las capacidades de las sociedades, adaptando sus principios institucionales a cada contexto especifico, para convertir adversidades en oportunidades para la paz.

Ciudad de Guatemala, Crédito: Interpeace

Ciudad de Guatemala. Crédito: Interpeace

El Reporte Anual 2015, “Fortaleciendo la resiliencia para la paz”, delinea los aspectos más destacados de cada programa y reflexiona sobre cómo adoptar un enfoque de resiliencia significaba un paso natural para una organización que fue fundada con la convicción de que la paz no se puede importar, sino debe construirse desde el interior de las sociedades. Como lo destacó el Director General de Interpeace, Scott M. Weber, “Resiliencia no significa la capacidad de ‘recuperarse’ de la tragedia, ya que esta noción es tan a menudo malinterpretada… ‘Resiliencia para la paz’, como hemos llegado a enmarcar el concepto, es más bien la capacidad de transformar las condiciones de los individuos con el fin de escribir un futuro distinto y más pacífico.”

El Reporte Anual incluye dos artículos de fondo sobre cómo Interpeace ha puesto en marcha el enfoque de resiliencia para la construcción de la paz a través del Programa Resiliencia y construcción de paz - Marcos de análisis para la resiliencia, que fue llevado a cabo con el apoyo de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI) y fue implementado en tres diferentes contextos: Liberia, Guatemala y Timor Oriental. La metodología y el enfoque planteados por el Programa Resiliencia y construcción de paz contribuyen a que los esfuerzos en favor de la paz sean más efectivos y sostenibles, pues se basan en las capacidades de las mismas sociedades y comunidades afectadas por los conflictos y la violencia.

Más información acerca de Interpeace y de nuestros esfuerzos en 2015 aquí: Fortaleciendo la resiliencia para la paz.

Guatemala. Crédito: Ryan Anson

Guatemala. Crédito: Ryan Anson

Empoderando a la juventud para transformar conflictos y contribuir a la paz

Los jóvenes son una de las principales víctimas de exclusión alrededor del mundo, tanto en contextos frágiles como en naciones desarrolladas. La diversidad étnica, así como las diferencias religiosas, económicas, sociales y políticas, crean múltiples barreras en el interior de sociedades que, con frecuencia, fallan en responder a las necesidades de la juventud. Ante la ausencia de oportunidades y espacios de participación, los jóvenes se vuelven vulnerables, atrapados en ciclos de violencia y estigmatización. Pero como ha insistido el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, “Los jóvenes son más que víctimas, también pueden ser agentes de cambio”.

Rako, Puntland. Crédito: PDRC

Interpeace reconoce que la marginalización y exclusión provocan efectos devastadores en la vida de los jóvenes. Pero si se le da una oportunidad, la juventud puede jugar un papel invaluable en la construcción de sociedades más incluyentes y pacíficas. Por esta razón, en los últimos 22 años, Interpeace ha trabajado con jóvenes en diversas iniciativas de construcción de paz, a partir de las cuales han liderado importantes esfuerzos en favor de la transformación pacífica de sus comunidades.

En Latinoamérica, Interpeace ha trabajado con jóvenes desde 2007, liderando procesos participativos para el desarrollo de propuestas integrales de políticas públicas, para el abordaje de las causas de la violencia relacionada con la juventud en siete países en Centroamérica. Al mismo tiempo, apoyó la creación de redes de jóvenes y les proveyó de capacitaciones para fortalecer sus capacidades de auditoria social. Más recientemente, en Honduras y El Salvador, dos de los países con las tazas de homicidios más altas del mundo, Interpeace ha trabajado con las barras deportivas en Tegucigalpa para construir confianza y encontrar objetivos comunes entre grupos rivales, así como promover, en El Salvador, capacidades de emprendimiento con grupos de jóvenes en riesgo, en ambos casos con el objetivo de prevenir y reducir la violencia por medio de la participación e inclusión de la juventud.

Honduras. Crédito: OsArGarMor

El trabajo con jóvenes también ha estado en el centro de los programas implementados en África Occidental. En Abidjan, Interpeace y su organización socia Indigo Côte d’Ivoire, trabajan específicamente con la juventud vinculada con el crimen organizado. A través de un proceso de diálogo interactivo, el proyecto busca reconstruir las relaciones de los jóvenes en riesgo con sus respectivas comunidades. En Mali, en asocio con el Malian Institute of Action Research for Peace (IMRAP), el programa se ha enfocado en crear espacios de diálogo para promover la confianza y la cohesión social mediante el intercambio cultural entre jóvenes.

En el extremo opuesto del continente africano, Interpeace ha trabajado con múltiples organizaciones locales para promover a los jóvenes como constructores de la paz. Apoyados por su organización socia en Puntland, el Puntland Development Research Center (PDRC), la juventud ha logrado liderar la transformación pacífica de un conflicto entre clanes en el distrito de Rako. Mediante el apoyo de la Unidad Móvil Audio-Visual (MAVU), los jóvenes activistas lograron coordinarse y trabajar juntos. Estas acciones condujeron a la firma de un acuerdo de paz que puso fin a un conflicto de cinco años. Además, en coordinación con La Comunidad Económica de los Grandes Lagos de África, que reúne personas de Burundi, la República Democrática del Congo y Ruanda, Interpeace ha trabajado en diversas actividades de construcción de paz diseñadas para fomentar el pensamiento crítico, desmontar estereotipos y fortalecer las relaciones entre jóvenes de diferentes orígenes.

Distrito de Rako, Puntland. Crédito: PDRC

En países desarrollados como Suecia, la exclusión en barrios de población migrante también es un serio problema social que afecta a la juventud. En el 2014, Interpeace implementó una investigación participativa que analizó los conflictos que afectan a la comunidad de Tensta, área donde habita una gran población inmigrante. Dos factores señalados por las personas entrevistadas fueron la exclusión y marginalización de la cual son víctimas jóvenes, afectados por la ausencia de espacios de participación en el desarrollo de su comunidad y la falta de oportunidades laborales. La investigación también reveló que los jóvenes de Tensta pueden jugar un papel positivo en el cambio de su comunidad. Como resultado de ello, Interpeace está trabajando con la juventud en Tensta, para el desarrollo de soluciones que permitan construir una sociedad más incluyente.

Tensta, Suecia. Crédito: Interpeace

Romper barreras, restituir los lazos de confianza y comprender las dinámicas de la juventud alrededor del mundo son acciones imprescindibles para la construcción de la paz. Proveer oportunidades y espacios de participación permitirá que los jóvenes se reconozcan como agentes de cambio positivo. Es por esta razón, que Interpeace celebra el Día Internacional de la Juventud, ya que los jóvenes son clave en la construcción de sociedades más incluyentes y pacíficas.

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Juventud y emprendimiento para la reducción de la violencia en El Salvador

En El Salvador, el municipio de Nueva Concepción comparte dos características con el de Ilopango. Ambos han construido su identidad en torno a hermosos escenarios acuáticos: el río Lempa y el lago de Ilopango. Sin embargo, la paz infundida por estos paisajes no debe hacer olvidar la segunda característica que Nueva Concepción e Ilopango comparten. Ambos se encuentran en uno de los países con la tasa de violencia más alta del mundo.

En 2015, en El Salvador, la tasa de homicidios fue de 116 por cada 100 mil habitantes, el porcentaje más alto que se haya registrado afuera de zonas de guerra abierta. En este contexto, el trabajo de Interpeace busca fortalecer las capacidades de las personas involucradas y afectadas por el conflicto para apropiarse de procesos de cambio social que generen soluciones pacíficas en su entorno. Para Interpeace, esto se logra a través del involucramiento de todos los grupos sociales: no solo gobierno y élites políticas, sino también sociedad civil organizada y población.

El proyecto “Iniciativas integrales de prevención de la violencia en El Salvador” está financiado por la Unión Europea e implementado por Interpeace en diez municipios del país. Involucra jóvenes en riesgo social entre los 18 y los 29 años a través de 3 componentes. El primero provee de formación a los jóvenes en métodos y herramientas para la transformación no-violenta de conflictos, el segundo ofrece capacitación productiva para el emprendimiento y la tercera favorece la creación de asociaciones productivas. Además, en esta última etapa, se entrega capital semilla, es decir, materiales y equipos necesarios a la efectiva implementación de los emprendimientos.

Los talleres de julio de 2016 hicieron hincapié en la segunda de estas etapas. El 14 de julio se desarrolló un taller con 19 jóvenes seleccionados por la municipalidad de Ilopango para hacer un diagnóstico participativo sobre los emprendimientos que ellos desean impulsar en el municipio. Sucesivamente, el 15 de julio, con la participación de 11 jóvenes se desarrolló el mismo taller en el municipio de Nueva Concepción. En ambas localidades, se definieron y analizaron riesgos y oportunidades de estos emprendimientos y los participantes se comprometieron a recolectar más información para definir su implementación. Es importante destacar que la elección de los emprendimientos pertenece solo y exclusivamente a los participantes, con el afán de permitir la apropiación local del proceso. Estos talleres se realizarán también en los restantes 8 municipios durante el mes de agosto de 2016. Al final de esta fase, se contará con un conjunto de emprendimientos que darán lugar a las capacitaciones productivas para que los jóvenes puedan posteriormente iniciar la actividad productiva que eligieron de manera colectiva.

En conclusión, se propone brindar oportunidades productivas para la juventud, como factor determinante para prevenir la violencia. Empoderar los jóvenes a través de este proceso significa alejarlos del riesgo social con el que se enfrentan y se conviertan en agentes de cambio positivo en su sociedad.

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Ilopango; Credit: Interpeace

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