El proyecto “Iniciativas integrales de prevención de la violencia en El Salvador” llega a San Vicente, Zacatecoluca y Quezaltepeque

Está demostrado que la violencia y la criminalidad tienen una relación directa con las limitaciones producidas por la desigualdad socio-económica, la exclusión y la debilidad de las instituciones públicas. Cuando grandes grupos de la sociedad no encuentran las oportunidades productivas, laborales y educativas necesarias para garantizar el ingreso familiar necesario para la sobrevivencia, otras formas de generación de ingreso comienzan a cobrar fuerza. En ese sentido, la economía ilegal es el vínculo que explica la relación existente entre desigualdad y criminalidad. No todas las expresiones de la economía ilegal se nutren de acciones violentas, pero es una realidad que genera las condiciones necesarias para que la violencia tenga un rol regulador de la competencia entre grupos, en detrimento de las relaciones comunitarias pacíficas. La expansión de la economía ilegal está también relacionada con la ausencia de alternativas productivas. En sociedades en donde la economía se encuentra en crisis, la migración se convierte en otra estrategia social de búsqueda de recursos económicos. Según estimaciones del Banco Mundial, El Salvador recibe alrededor de 4 billones de dólares cada año en remesas, lo que representa el 17% de su PIB.

En El Salvador, la migración masiva y la expansión de la economía ilegal han sido los principales efectos de una situación económica que cada vez más reduce opciones productivas y laborales para los jóvenes más vulnerables social y económicamente.

Para Interpeace, la reducción de la violencia tiene que ver con superar los déficits estructurales que generan el contexto de la violencia y la criminalidad, es decir, generar oportunidades productivas para los jóvenes, de tal manera que puedan reducir el riesgo social que enfrentan a diario. El riesgo y la vulnerabilidad no son algo que exista en los jóvenes, sino en su entorno social y económico.

A través del proyecto "Iniciativas integrales de prevención de la violencia en El Salvador" se busca favorecer el emprendimiento local como la manera más eficaz para crear oportunidades para el desarrollo social y económico. Cuando estas oportunidades son incluyentes, entonces resultan ser la más poderosa forma de prevención de violencia. Este proyecto, financiado por la Unión Europea e implementado por Interpeace en diez municipios del país, involucra jóvenes en riesgo social entre los 18 y los 29 años y les provee de formación en métodos y herramientas para la transformación no-violenta de conflictos, ofrece capacitación productiva para el emprendimiento y favorece la creación de asociaciones productivas, a través de entrega de capital semilla.

Los primeros talleres se realizaron en los municipios de Nueva Concepción e Ilopango en julio. A partir de septiembre tres municipios se unieron: San Vicente, Zacatecoluca y Quezaltepeque. Los talleres que se llevaron a cabo fueron en los temas de trasformación de conflictos, prevención de violencia y cultura de paz. A final de los cursos se suministraron pruebas a los jóvenes participantes para evaluar el nivel de aprendizaje. Los jóvenes definieron también los emprendimientos que quieren poner en marcha en sus comunidades. En Ilopango y Nueva Concepción, se elaborará queso, en Zacatecoluca, se establecerán pequeñas granjas de pollo que juntas formarán un solo emprendimiento, en San Vicente, se trabajará en el procesamiento del camote (patata dulce) como materia prima para la elaboración de productos alimenticios y, en Quezaltepeque, se realizará el cultivo de chile, y posiblemente también su procesamiento.

Además, en Ciudad Delgado en septiembre se inició el proceso de identificación y selección del emprendimiento y en octubre, se inició el proceso de formación en transformación de conflictos, prevención de violencia y cultura de paz.

Al mismo tiempo, Interpeace trabaja con las instituciones políticas, locales y nacionales, y con el sector privado para promover la cultura de paz y acortar las distancias entre los diferentes sectores de la sociedad. Por ello, se capacitará a miembros de la Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador en los municipios donde se desarrolla el proyecto. La reunión con la Delegación de Soyapango-Ilopango de la PNC, llevada a cabo en septiembre, por ejemplo, se enmarca en esta sección del proyecto. Porque solo con estrategias incluyentes para todos los niveles de la sociedad salvadoreña se puede prevenir la violencia y favorecer el emprendimiento entre los jóvenes.

Nueva Concepción, El Salvador. Créditos: Interpeace

Juventud y emprendimiento para la reducción de la violencia en El Salvador

En El Salvador, el municipio de Nueva Concepción comparte dos características con el de Ilopango. Ambos han construido su identidad en torno a hermosos escenarios acuáticos: el río Lempa y el lago de Ilopango. Sin embargo, la paz infundida por estos paisajes no debe hacer olvidar la segunda característica que Nueva Concepción e Ilopango comparten. Ambos se encuentran en uno de los países con la tasa de violencia más alta del mundo.

En 2015, en El Salvador, la tasa de homicidios fue de 116 por cada 100 mil habitantes, el porcentaje más alto que se haya registrado afuera de zonas de guerra abierta. En este contexto, el trabajo de Interpeace busca fortalecer las capacidades de las personas involucradas y afectadas por el conflicto para apropiarse de procesos de cambio social que generen soluciones pacíficas en su entorno. Para Interpeace, esto se logra a través del involucramiento de todos los grupos sociales: no solo gobierno y élites políticas, sino también sociedad civil organizada y población.

El proyecto “Iniciativas integrales de prevención de la violencia en El Salvador” está financiado por la Unión Europea e implementado por Interpeace en diez municipios del país. Involucra jóvenes en riesgo social entre los 18 y los 29 años a través de 3 componentes. El primero provee de formación a los jóvenes en métodos y herramientas para la transformación no-violenta de conflictos, el segundo ofrece capacitación productiva para el emprendimiento y la tercera favorece la creación de asociaciones productivas. Además, en esta última etapa, se entrega capital semilla, es decir, materiales y equipos necesarios a la efectiva implementación de los emprendimientos.

Los talleres de julio de 2016 hicieron hincapié en la segunda de estas etapas. El 14 de julio se desarrolló un taller con 19 jóvenes seleccionados por la municipalidad de Ilopango para hacer un diagnóstico participativo sobre los emprendimientos que ellos desean impulsar en el municipio. Sucesivamente, el 15 de julio, con la participación de 11 jóvenes se desarrolló el mismo taller en el municipio de Nueva Concepción. En ambas localidades, se definieron y analizaron riesgos y oportunidades de estos emprendimientos y los participantes se comprometieron a recolectar más información para definir su implementación. Es importante destacar que la elección de los emprendimientos pertenece solo y exclusivamente a los participantes, con el afán de permitir la apropiación local del proceso. Estos talleres se realizarán también en los restantes 8 municipios durante el mes de agosto de 2016. Al final de esta fase, se contará con un conjunto de emprendimientos que darán lugar a las capacitaciones productivas para que los jóvenes puedan posteriormente iniciar la actividad productiva que eligieron de manera colectiva.

En conclusión, se propone brindar oportunidades productivas para la juventud, como factor determinante para prevenir la violencia. Empoderar los jóvenes a través de este proceso significa alejarlos del riesgo social con el que se enfrentan y se conviertan en agentes de cambio positivo en su sociedad.

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Ilopango; Credit: Interpeace

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