La participación de las mujeres es necesaria para el logro de sociedades equitativas

8 marzo, 2018

 

En Interpeace creemos firmemente que la garantía de los derechos de hombres y mujeres es determinante para la construcción de la paz, por ello, nos unimos a la celebración mundial este 8 de marzo Día Internacional de la mujer, con el objetivo de rendir un homenaje a las activistas que durante décadas han luchado por la igualdad, la justicia y la paz.

Uno de los principales retos en América Latina es la construcción de relaciones pacíficas entre hombres y mujeres, ya que prevalecen relaciones sustentadas en la violencia, desigualdad y dominación. En 2016 un total de 1.831 mujeres de 16 países de la región fueron víctimas de femicidio o feminicidio según cifras del observatorio de género de la Comisión Económica para américa Latina y el Caribe (CEPAL). En Honduras la tasa de feminicidios en 2016 fue de 10.2 por cada 100.000 mujeres, equivalente a 466 al año; y, en El Salvador, la tasa de feminicidios fue aún mayor con 11.2 por cada 100.000 mujeres.

En Colombia la Policía Nacional registró en el país 940 casos de feminicidios, siendo la violencia intrafamiliar una de las principales causas. A pesar de que la violencia sigue presentando altos niveles en la mayoría de los países de la región, ha habido avances en el desarrollo de leyes que garantizan los derechos de las mujeres y su participación política ha ido aumentando.

En Interpeace, apoyamos el fortalecimiento de las capacidades sociales que son la base para la construcción de paz en una sociedad. Y en esta medida, entendemos que la participación de las mujeres es necesaria para el logro de sociedades equitativas. Por ello, estamos comprometidos con el desarrollo de iniciativas que permitan la reducción de la violencia de género y el empoderamiento de las mujeres como agentes de cambio de su sociedad.

Este día internacional de la mujer, exhortamos a que sea una oportunidad para que reflexionemos como sociedad en la búsqueda de la igualdad de condiciones para las mujeres como requisito fundamental para la transformación de nuestras sociedades.