Hallazgos de la encuesta realizada por Harvard e Interpeace en Guatemala

Durante el mes de octubre de 2015, el programa Resiliencia y Construcción de Paz, en asociación con la Iniciativa Humanitaria de la Universidad de Harvard (HHI, por sus siglas en inglés), realizó una encuesta en todo el país cuyo objetivo era identificar las capacidades de resiliencia de la sociedad guatemalteca ante los conflictos socio ambientales, la inseguridad y la violencia, la fragilidad socioeconómica y la fragilidad de las instituciones públicas.

Para garantizar la objetividad y calidad técnica de la encuesta, se llevó a cabo una selección aleatoria de la muestra, que incluyó 10 municipios en cada uno de los 22 departamentos que conforman el país, con un total de 3722 encuestados. La muestra refleja la diversidad étnica de Guatemala, además de haber cubierto diferentes rangos etarios y niveles socioeconómicos.

Algunos hallazgos

El 61% de los encuestados refirieron haber experimentado algún tipo de disputa o conflicto en sus comunidades, durante los 12 meses anteriores a la encuesta. Tales disputas o conflictos están relacionados con actividades delincuenciales (homicidio, robo, extorisión); la ausencia de recursos y servicios básicos como agua, electricidad o salud; conflictos sociales entre vecinos; violencia doméstica; violencia entre pandillas, entre otros.

Uno de cada tres encuestados, identificaron que los conflictos que tienen las más altas posibilidades de convertirse en violentos, son aquellos relacionados con proyectos de desarrollo y explotación de recursos naturales (73%), acceso a la tierra para el trabajo (30%) y aquellos relacionados con empleo y economía (28%).

Cuando se les preguntó quién los ayuda a enfrentar los conflictos socio-ambientales, más de la mitad de los encuestados respondieron que nadie o ellos mismos (66%), algunos mencionaron a los Cocodes (Consejos Comunitarios de Desarrollo) (23%) o autoridades municipales (18%). Las autoridades nacionales fueron solamente mencionadas  en un 3% de las respuestas. Ello contrasta con la expectativa de los encuestados sobre la necesidad de un involucramiento activo del gobierno central (83%). Al mismo tiempo indicaron que las comunidades deben de ser consultadas cuando se quiere impulsar cualquier tipo de proyecto de desarrollo (91%).

Inseguridad y violencia

Cuando se sienten inseguros, la mayoría de los encuestados dijeron que su manera de enfrentar el problema es quedándose en casa (56%), o no salir solos a la calle (25%). Algunos indicaron que buscaban la comunicación con sus vecinos, pero muy pocos llamaban a la policía (8%). Tales resultados subrayan el efecto paralizante de la inseguridad.

Cuando se les preguntó quién era el encargado de garantizar la seguridad en su comunidad, un 34% de los encuestados respondió que ellos mismos, un 33% que la responsabilidad debía recaer en los vecinos organizados para tal fin y un 31% indicó que la seguridad era responsabilidad de la policía. Otras respuestas incluyeron a la seguridad privada (5%) y un 7% señaló que nadie se hacía cargo de proveer seguridad.

Fragilidad institucional

Los encuestados identificaron cuáles deberían de ser los principales servicios que el Estado está obligado a proveer. Salud fue el servicio que se mencionó con mayor frecuencia (44%), seguido de educación (41%) y seguridad (37%). Un 27% de los encuestados mencionó que era responsabilidad del Estado ayudar a los pobres y un 25% promover el empleo y mejorar la economía.

En contraste, la confianza en el Estado se ve debilitada por la falta de contacto con las autoridades y la percepción de corrupción. 81% de los encuestados reportó no haber tenido ningún contacto con ninguna clase de autoridad pública durante los 12 meses previos a la encuesta; 13% de los encuestados indicaron haber tenido relación con el alcalde y un 6% con autoridades comunitarias. El 90% de los encuestados considera que la corrupción está extendida en todo el gobierno y muy pocos la consideran aceptable: tan solo un 8% considera aceptable el soborno a cambio de servicios.

Fragilidad socioeconómica

Impactos inesperados o impredecibles que afectan la economía doméstica, fue uno de los problemas que se reportó con mayor frecuencia. La manera cómo los encuestados responden a dichos impactos varía. Un 43% gastó menos dinero en comida, salud y otros servicios esenciales. Un 26% indicó no haber hecho nada al respecto. 12% de los encuestados dijo haber buscado horas extras de trabajo o un segundo empleo. 17% solicitó préstamos a familiares, amigos o vecinos. Fue mucho menor el número de aquellos que solicitaron préstamos bancarios (5%), vendieron bienes en un mercado (7%), vendieron objetos personales (7%) o solicitaron préstamos a través de otras fuentes privadas (2%).

Información y libertad de expresión

A pesar de la generalizada accesibilidad a medios de comunicación, cerca de la mitad de los encuestados se sentía muy poco o nada informados acerca de la política nacional (52%), la política local (51%) y las políticas sobre proyectos de desarrollo relacionados con la explotación de recursos naturales que pueden afectarles (52%). Cerca de un tercio de los encuestados se siente muy poco o nada informado sobre las noticias de su departamento (40%), de su comunidad (32%) o del país (30%). Para una significativa mayoría de encuestados la televisión es la principal fuente de información (53%), seguido de la radio (26%) y otros medios (21%).

Los encuestados señalaron algunos tópicos que son sensibles o difíciles de ser discutidos abiertamente. Un tercio de los encuestados se siente muy poco o nada libre de hablar sobre la corrupción sin sentir miedo. Más del 50% no se siente capacitado de hablar sin miedo sobre política y 58% no se siente libre de hablar sobre lo que ocurrió durante el conflicto armado interno.

Confianza y cohesion social

Se les solicitó a los encuestados que calificaran sus relaciones con su familia (89% buena o muy buena), con sus vecinos (83% buena o muy buena) y con la comunidad en general (77% buena o muy buena).

La percepción positiva de las relaciones tanto dentro como fuera de la familia, puede explicar por qué un alto número de encuestados considera que la comunidad puede organizarse para la búsqueda de soluciones a los problemas que les afectan.

El compromiso de los individuos en eventos públicos, grupos y asociaciones, evidencia la existencia de un importante capital social. De acuerdo con la encuesta, un 52% han participado en alguna reunión de carácter comunitario en los doce meses previos a la realización de la encuesta, 46% participaron como voluntarios en proyectos de interés colectivo y cerca de una tercera parte de los encuestados (30%) participaron en eventos comunitarios para mejorar la seguridad en espacios públicos y otro 30% para mejorar o construir infraestructura pública y para el mantenimiento de espacios públicos.

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