Municipios libres de violencia: Un emprendimiento local en favor de la paz en El Salvador

El 23 de julio de 2013 se realizó en San Salvador, con el apoyo financiero de la Unión Europea y el apoyo técnico de Interpeace, la actividad denominada “Municipios libres de violencia en El Salvador: taller de reflexión sobre buenas prácticas y lecciones aprendidas”. El evento contó con la participación de alcaldes y representantes de los once municipios declarados hasta ese momento como libres de violencia, además de miembros del Comité Técnico de Coordinación del Proceso de Reducción de la Violencia (CTC) y representantes de Interpeace.

El 22 de noviembre de 2012, el señor Raúl Mijango y monseñor Fabio Colindres, facilitadores del proceso de reducción de la violencia en El Salvador que comenzó con el cese de hostilidades acordado entre las principales pandillas, en marzo de 2012, propusieron públicamente la creación de un mecanismo de territorialización del proceso. Los términos en que los facilitadores plantearon esta nueva etapa incluían la apertura de espacios municipales en donde se pactase la no agresión entre pandilleros, la entrega voluntaria de las armas que obrasen en su poder e, inclusive, el compromiso de las pandillas de reducir o hasta erradicar otras prácticas delictivas que les son imputadas. Asimismo, se proponía que en los territorios libres de violencia se diera paso a acciones incluyentes de prevención, inserción y reinserción de jóvenes en alto riesgo social, con miras a ir consolidando paulatinamente la paz social en las localidades.

«Uno de los factores fundamentales es activar la participación ciudadana; que las comunidades y los liderazgos asuman ese rol y así desmontar poco a poco los escenarios de conflicto».
Dr. Francisco Hirezi, alcalde de Zacatecoluca

El modelo propuesto incluía un planteamiento hacia la configuración de territorios como escenarios para pactos sociales amplios e incluyentes, a favor de la paz y el desarrollo local. En ese marco, las autoridades municipales tendrían la oportunidad de gestionar proyectos en favor del desarrollo comunitario y la inserción de los miembros de pandillas, con el apoyo del Gobierno y el sector privado.

El pronunciamiento de los facilitadores fue aceptado íntegramente por las pandillas que, por medio de un comunicado emitido el 4 de diciembre del mismo año, expresaron su interés de participar activamente en la solución de los problemas que ellos mismos habían contribuido a generar. El Gobierno central, por su parte, manifestó apoyo a los territorios.

«La iniciativa privada debe contribuir a resolver un problema que es social y estructural. Los grupos de pandillas o maras reclaman una posibilidad de trabajo, si obtuvieran esas oportunidades probablemente cesaría su participación en cualquier tipo de acción ilícita».
Sr. Salvador Ruano, alcalde de Ilopango

Fue así como el 18 de enero de 2013, monseñor Fabio Colindres y señor Raúl Mijango, acompañados de los alcaldes Salvador Ruano (Ilopango), Óscar Ortiz (Santa Tecla), Carlos Figueroa (Quezaltepeque) y Roberto Aquino (Sonsonate), así como de los señores Antonio Cabrales, Presidente de la Fundación Humanitaria y Adam Blackwell, Secretario de Seguridad Multidimensional de la Organización de los Estados Americanos (OEA), anunciaron los primeros cuatro municipios que serían declarados "zonas libres de violencia”, como parte de la segunda fase de la tregua entre pandillas. Cabe reconocer que algunos municipios, como Ciudad Delgado o Santa Tecla, antes de la declaratoria de la tregua ya trabajaban en procesos de pacificación que con la llegada de esta se vieron favorecidos.

El primer municipio declarado libre de violencia fue Ilopango donde, en acto público, pandilleros, gobierno local y representantes del Ejecutivo firmaron un acta por la paz. Tras este hecho, otros municipios se sumaron al esfuerzo, de manera que hacia septiembre de 2013 se habían declarado 11 municipios libres de violencia en El Salvador: Ilopango, Santa Tecla, Quezaltepeque, Sonsonate, Puerto La Libertad, Apopa, San Vicente, Nueva Concepción, Puerto El Triunfo, Ciudad Delgado y Zacatecoluca.

Reflexionando sobre buenas prácticas y lecciones aprendidas

Durante la actividad “Municipios libres de violencia en El Salvador: taller de reflexión sobre buenas prácticas y lecciones aprendidas”, que tuvo como objetivo compartir y sistematizar experiencias, principales aprendizajes, buenas prácticas, logros y desafíos en torno al proceso de construcción de municipios libres de violencia, se buscó que los análisis conjuntos contribuyeran a fortalecer el proceso de construcción de paz social que se vive en el país, profundizándolo y generando condiciones para dotarlo de mayor sostenibilidad.

Una de las lecciones más significativas que los alcaldes subrayaron y que se desprende del proceso que se implementa actualmente en los municipios salvadoreños libres de violencia es que la máxima autoridad del gobierno local asume un liderazgo comprometido, fungiendo como facilitadora del diálogo entre diversos actores (incluyendo pandillas) y procurando el arribo a acuerdos entre los diferentes actores o partes en conflicto. Estos espacios de diálogo y los acuerdos a los que en ellos se arriba forman parte de un proceso permanente de construcción de paz social; es decir, con la mera declaratoria del territorio como libre de violencia no es suficiente. Por ello es que en los municipios se están implementando acciones concretas para la resolución de conflictos puntuales; para la apertura de oportunidades de desarrollo que beneficien a las juventudes locales; para establecer puentes entre las diversas instituciones y “fuerzas vivas” involucradas, procurando que todas ellas desempeñen un rol constructivo en el proceso de pacificación.

«Es necesario involucrar mucho a la gente para volverla parte de todo el proceso; fortalecer la institucionalidad; trabajar en el tema de la cultura. El abordaje es integral: se trata de cómo derrotar el factor de la exclusión. Para tratarlo, se ha abierto la ciudad para que pueda ser disfrutada por los salvadoreños. Eso ha permitido recuperar espacios: de ser lugares inseguros, completamente deprimidos, a convertirse en espacios atractivos para el disfrute de los ciudadanos y ciudadanas».
Franklin Martínez, representante de la alcaldía de Santa Tecla.

La territorialización del proceso de reducción de la criminalidad y la violencia conlleva grandes desafíos, de manera que si bien la voluntad política de las autoridades locales y de otros actores y organizaciones es un importante paso adelante en el proceso, se necesita de un apoyo mayor a las localidades para evitar que el proceso carezca de profundización, arraigo y sostenibilidad en el tiempo. Por ello es necesario el involucramiento y la coordinación interinstitucional, tanto de los sectores y actores locales, como de los nacionales e internacionales.

«Las dinámicas se están invirtiendo. El proceso ha empezado en lo local. Empieza en una colonia, luego sube a lo municipal y en lo municipal se convierte en una ola».
Modesto de Jesús Roque, representante de la alcaldía de San Vicente

Principales acuerdos y conclusiones

Los alcaldes y representantes de las once alcaldías presentes en el taller acordaron, al finalizar la actividad, constituir un espacio corporativo de carácter multipartidario que aglutine a los municipios libres de violencia, con miras a generar reflexiones conjuntas, lanzar propuestas concretas de acción hacia una estrategia integral de prevención y darles seguimiento. Reconocen, de esa manera el liderazgo que los municipios tienen en la lucha por desmontar los patrones de violencia y construir una cultura de paz, independientemente del contexto político que vive el país.

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