Caminos hacia la paz (I)

Todos tenemos el don y la capacidad de crear y transmitir paz: una conversación con las biólogas Marleny Rosales-Meda y María Susana Hermes

Son biólogas, especialistas en Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Organización para la Conservación de la Naturaleza y Desarrollo Comunitario (ORCONDECO). Han dedicado sus vidas en favor de la conservación de la Laguna Lachuá y sus comunidades. El 21 de septiembre participaron, junto a cerca de 2000 guatemaltecos, en la Cadena por la Paz. La siguiente es una conversación sobre cómo su trabajo contribuye a dotar de contenido a la palabra paz.

¿Desde cuándo están comprometidas con el trabajo para la protección de la Laguna Lachuá y sus comunidades?

Desde el año 2002; en ese entonces éramos estudiantes de la carrera de Biología y decidimos realizar nuestras prácticas de Ejercicio Profesional Supervisado en Lachuá durante seis meses. Nunca imaginamos encontrar tanta energía e inspiración en esta hermosa región y que la calidez y humildad de las comunidades nos cautivarían de tal manera que encenderían el amor, la voluntad y el compromiso para trabajar por su conservación y desarrollo sustentable hasta la fecha.

¿Cuál ha sido su motivación principal?

Al inicio de nuestra carrera teníamos una visión y concepción estrictamente científica y rigurosa de la labor que debe realizar un profesional de Biología. Con base en nuestra formación académica, ambas empezamos a realizar distintas investigaciones biológicas y ecológicas novedosas, con la finalidad de estudiar diversas especies amenazadas y en peligro de extinción, documentar los resultados obtenidos y brindar recomendaciones científicas a las autoridades de gobierno y otras instituciones para la conservación y manejo apropiado de estas especies y su hábitat. Las investigaciones que hemos realizado han sido pioneras en su rama, permitieron obtener resultados muy valiosos y útiles como línea base para la mayoría de procesos que continuamos desarrollando hasta la fecha y han proveído insumos científico-técnicos clave para orientar la toma de decisiones y la gestión ambiental de la Ecoregión Lachuá.

Sin embargo, vivimos mucho tiempo en el campo y esto dio la oportunidad de convivir y aprender muchísimo de la realidad local y de las personas de las comunidades, quienes se convirtieron en nuestros amigos y luego en nuestra segunda familia. Tuvimos la oportunidad de observar y vivir las necesidades locales y de analizar y tomar conciencia de los verdaderos problemas y amenazas que afectaban hacia los bienes y recursos naturales que procurábamos conservar. Entramos en dilemas y conflictos porque nos sentíamos impotentes, debido a que aunque hacíamos investigación de calidad, la influencia de las amenazas sobre la biodiversidad era mucho más rápida y avasalladora que la implementación de las recomendaciones y soluciones derivadas de nuestros estudios. Muchas veces sentimos que en vez de actuar, estábamos documentando la extinción. En este proceso, nos dimos cuenta que la verdadera conservación de la naturaleza es un proceso integral que debe ir mucho más allá de la investigación y control y vigilancia de las áreas protegidas. La conservación debe ser sostenible y para ello es indispensable la participación activa de quienes toman las decisiones sobre el uso de la tierra, que son las personas de las comunidades que viven y dependen directamente de dichos bienes y recursos para su subsistencia. Nuestra visión como científicas estrictas estaba cambiando por completo y empezamos a desarrollar investigaciones aplicada; con beneficios prácticos y tangibles para los habitantes locales y a su vez, empezamos a devolver dichos resultados a las comunidades de manera en que fuera comprensible y útil para sus vidas.

Durante este proceso de crecimiento humano y profesional, constantemente nos cuestionábamos y discutíamos sobre un tema central para la conservación: la educación. ¿Cómo puede cuidarse y apreciarse algo que no se conoce o algo con lo que no me identifico? En la Ecoregión Lachuá, se habían realizado varios esfuerzos previos de educación ambiental pero éstos habían sido esporádicos, de corto plazo sumamente monótonos, con lenguaje técnico y, generalmente, muy alejados de la realidad y necesidades de las comunidades locales. Por ello, no lograban crear el sentido de pertenencia e identificación necesario para que la educación ejerciese su enorme potencial transformador.

El tiempo de vivencia en el campo nos permitió abrir y ampliar nuestros ojos, mente y corazón hacia otra dimensión de la realidad más holística y el papel activo e integral que como profesionales teníamos la responsabilidad de desarrollar para lograr transformar positivamente la realidad socio-ambiental y contribuir a la conservación y mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades locales. Comprendimos que si realmente deseábamos contribuir a la conservación de manera activa, no podíamos hacer únicamente investigación científica, debíamos trascender y encontrar la manera de compartir y enseñar todo lo que habíamos aprendido con los años a los niños, jóvenes y adultos de la región; e inspirarlos y motivarlos para convertirse en aliados de la conservación.

Por ello, nos decidimos a dar el siguiente paso y empezamos a crear y desarrollar un proceso de educación popular integrando el conocimiento científico-técnico con el conocimiento tradicional ambiental  local; el cuál fuimos aprendiendo durante todos los años de vivir y compartir nuestros maestros de vida en las comunidades. Comprendimos que los esfuerzos de investigación aplicada y de educación/ sensibilización local que estábamos impulsando debían ser procesos contextualizados, con pertinencia cultural y ambiental, articuladores, con continuidad en el tiempo y con seguimiento a largo plazo. Nos comprometimos con ello y de esta manera es como hasta la fecha continuamos desarrollando distintos procesos tanto de investigación como de educación en comunidades de tres regiones aledañas al Parque Nacional Laguna Lachuá. Muchas personas nos dicen que ya no somos biólogas sino antropólogas pero no es así; seguimos siendo biólogas, pero ahora hacemos ciencia con conciencia, una ciencia más humana, humilde y desde el corazón, abierta a la hermosa posibilidad de enseñar y aprender de las experiencias y vivencias tradicionales con la finalidad de integrarlas para crear capacidades locales y articular corazones y voluntades para solucionar los problemas que nos afectan y transformar positivamente la realidad en que vivimos.

¿Qué significa paz para ustedes?

La paz es un estado de equilibrio y armonía interior del ser humano que es elemental para el crecimiento, la convivencia y el bienestar colectivo en sociedad. Todos la anhelamos, pero la mayoría de veces se piensa o espera que debe venir de afuera de nosotros mismos o que “nos tiene que caer del cielo”. Sin embargo, todos(as) tenemos el don y la capacidad de crear y transmitir paz, pero hay que descubrir cómo hacerlo. La paz puede nacer y crecer dentro de cada persona, pero para llegar a conocerla, vivir en ella y disfrutarla primero hay que conocerse, amarse y aceptarse a uno mismo. Estar en paz con uno mismo permite luego estar en paz con todo lo que nos rodea; y al hacerlo logramos conectarnos y estar en comunión e igualdad con nuestros semejantes, con todos los seres vivos y con el maravilloso universo del cual formamos parte; y tomar conciencia, interés y responsabilidad por el impacto de nuestras acciones y su poder para transformar de forma positiva la realidad que nos afecta.

Como guatemaltecos(as), debemos comprender que la paz es mucho más que la ausencia de violencia, conflictos e inseguridad social y que aunque todos tenemos derecho de vivir en paz, ésta no puede darse por mandato o conseguirse por la fuerza. Debemos construirla con amor y esfuerzo en el corazón de cada uno de nosotros para vivirla, disfrutarla y compartirla diariamente a través de actitudes y acciones buenas y concretas que transformen, promuevan y fortalezcan la armonía y el bienestar social a distintos niveles en nuestra Guatemala.

¿Por qué decidieron participar en la celebración del Día Internacional de la Paz?

Recibimos una cordial invitación de parte de Interpeace y Mircini Moliviatis para unirnos a las actividades conmemorativas para celebrar el Día Internacional de la Paz. Nos motivó mucho que la iniciativa fue promovida por diferentes grupos de jóvenes uniendo esfuerzos para llevar mensajes y acciones inspiradoras de unidad, cese a la violencia y cambio para la sociedad. Nos sentimos muy identificadas con la iniciativa y lo que representa porque consideramos que nuestro esfuerzo y trabajo diario es un tributo, contribución y demanda a favor del respeto, armonía y justicia socio-ambiental como pilar fundamental para una lograr vivir en paz en una sociedad próspera, que no comprometa el futuro de las presentes y futuras generaciones. Consideramos que iniciativas simbólicas que trascienden la retórica a través de acciones transformadoras son muy importantes para celebrar y motivar a más y más personas y sectores a unirse y aportar desde su realidad para la construcción de la sociedad y el país en que deseamos vivir y heredar a nuestros hijos y nietos.

Si desea conocer más sobre los programas y proyectos de ORCONDECO en Alta Verapaz visite: www.orcondeco.org y escriba a: info@orcondeco.org

Facebook: http://www.facebook.com/pages/ORCONDECO/216706495027322?ref=hl

Youtube: http://www.youtube.com/user/ORCONDECO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish