Valores y principios

En Interpeace entendemos que la paz no es la simple ausencia de violencia sino que la vigencia de una marco de relaciones sociales y políticos libres de coerción o violencia, lo cual permite que los grupos e individuos en una sociedad procuren satisfacer sus necesidades y aspiraciones – económicas, identitarias, políticas, religiosas y otras – sin temor, con justicia y en seguridad. La paz siempre es perfectible: los individuos y los grupos de hombres y mujeres en una sociedad están en búsqueda constante para encontrar mejores formas mediante las cuales satisfacer sus necesidades y aspiraciones en un contexto de variados intereses y discrepancias. Por lo tanto, la paz es un proceso, no un destino. La paz requiere compromisos: un contrato social entre los diversos elementos en una sociedad que define las condiciones bajo las cuales se procure la satisfacción de sus necesidades y aspiraciones sin necesidad de recurrir a la violencia o la coerción y con respeto pleno por los derechos humanos.

                                                   


 

 

La consolidación de la paz es el proceso de fortalecimiento

de la capacidad de una sociedad para manejar y transformar el conflicto

de maneras no violentas y no coercitivas

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Principios de construcción de paz

 

  1. La consolidación de la paz tiene que ver con el fortalecimiento de las capacidades nacionales para alcanzarla.[1] Creemos que el éxito y la sostenibilidad de las estrategias en pro de la consolidación de la paz dependen del fortalecimiento de su ‘agencia’ interna[2]: las capacidades de que dispone una sociedad para propiciar el desarrollo de valores y actitudes; de procesos y relaciones sociales; de instituciones políticas y sociales que son necesarias para superar, de manera incremental y eficaz, las dinámicas del conflicto que desembocaron en polarización, violencia y destrucción. Creemos que el desarrollo de estas capacidades sociales que dan sostén a la paz en una sociedad pueden perdurar solamente si están cimentadas en dinámicas internas: de un conjunto constructivo de acciones y procesos que son patrimonio de los actores sociales internos porque son el producto de su voluntad, de su imaginación y de su compromiso.

 

  1. La consolidación de la paz tiene que ver con el fortalecimiento de la cohesión socio-política. La habilidad de una sociedad para vivir sin violencia y miedo está determinada por la capacidad que desarrolle para abordar el conflicto sin echar mano de la violencia o la coerción. La resolución efectiva de las raíces del conflicto puede llevar varias generaciones; y nuevos conflictos pueden surgir como resultado natural de procesos internos o debido a presiones externas. Por lo tanto, el objetivo de la consolidación de la paz debe ser no solamente permitir que una sociedad aborde los detonadores específicos o las causas profundas del conflicto violento sino que, más bien, fortalezca los elementos de cohesión social y política – los valores y las actitudes; los procesos y las relaciones sociales; la gobernabilidad – que le permitirán prevenir que el conflicto devenga en dinámicas polarizadas y violentas, transformándolo de una fuerza destructiva en una constructiva.

 

 

  1. En la consolidación de la paz, el “cómo” es tan importante como el “qué”. El esfuerzo necesario para desarrollar estos intangibles no puede efectuarse en abstracto: la confianza social y la legitimidad política se desarrollan y verifican en las interacciones cotidianas entre individuos, grupos e instituciones. Es en los debates y los acuerdos en torno a cómo responder a los retos concretos en una sociedad, y en la implementación  de los resultados de estas discusiones, que la confianza y la legitimidad se acrecientan o menguan. Por otra parte, no existe sino poco conocimiento de “cómo deben hacerse las cosas”: es decir,  darle respuesta a los retos específicos que se plantean en cada una de estas áreas – y otras igualmente relevantes – de tal manera que sus resultados “echen raíces” en la sociedad y efectivamente transformen sus dinámicas sociales y políticas. Creemos que el “qué” sin el “cómo” es insostenible e ineficaz, o incluso contraproducente.

 

  1. La consolidación de la paz supone transformaciones profundas y de larga duración. En vista de que la violencia y la coerción están enraizadas en dinámicas históricas de largo plazo que han calado en la vida social y política de una sociedad, creemos que los procesos sociales y políticos necesarios para transformar la manera en que una sociedad funciona requerirán de varias generaciones y no pueden lograrse mediante arreglos fáciles. Por lo tanto, los esfuerzos de consolidación de la paz tienen que concebirse como estrategias de mediano y largo plazo que se traducen en impactos acumulativos e incrementales.

 

 

  1. La consolidación de la paz tiene que ver con resultados concretos y productos intangibles. Las declaraciones políticas, los acuerdos de paz, la legislación adecuada, las políticas apropiadas, las oficinas de gobierno bien equipadas, los funcionarios públicos debidamente capacitados y otros “resultados tangibles” son elementos necesarios pero no suficientes de la capacidad de una sociedad para prevenir la violencia. Sin los intangibles de la confianza y la legitimidad pueden convertirse en causantes de polarización y violencia. La confianza entre individuos y entre grupos en una sociedad es lo que genera o destruye la cohesión social; la legitimidad de las instituciones y los procesos políticos – la aceptación de “las reglas del juego” y de las instituciones encargadas de mantenerlas – es lo que posibilita la cohesión política. Estos son los intangibles necesarios que apuntalan la capacidad de una sociedad para resolver sus conflictos sin recurso a la violencia y la coerción.

 

  1. La consolidación de la paz no se limita a asuntos específicos ni a momentos específicos. Las dinámicas negativas de la violencia y la coerción están presentes en una sociedad antes, durante y después de estallidos mayores de violencia, y se expresan en los diversos ámbitos de la vida social y política. Por lo tanto, el proceso para establecer y arraigar la paz en una sociedad no está circunscrito a un período ni se limita a una temática específica. Las estrategias de consolidación de la paz deben entenderse como un complemento fundamental a los variados mecanismos mediante los cuales la comunidad internacional procura establecer los cimientos de la paz, tales como el establecimiento[3] de la paz, el mantenimiento [4] de la paz, y el desarrollo.

 

 

  1. La consolidación de la paz debe ser estratégica y aspirar a un cambio sistémico. El alcance de las transformaciones sociales y políticas necesarias para apuntalar la paz es vasta y el camino para alcanzarlas incierto. Trabajar en aras de procesos de tan larga duración requiere apuntarle a cambios concretos que tienen el potencial de desatar procesos de transformación más grandes, al punto de que todos los “sistemas” en una sociedad – los marcos de conocimiento, los marcos legales, la cultura política, los marcos económicos, las relaciones sociales (incluyendo las convenciones en torno al género), las instituciones políticas, etc. – se transformen positivamente. También requiere la capacidad para lograr resultados focalizados en áreas de interés crítico mediante estrategias fuertes que se fundamenten en una comprensión profunda del contexto y que avanzan por un camino crítico e incremental hacia transformaciones sostenidas e integrales.

 

  1. La consolidación de la paz debe tomar en cuenta la interacción entre dinámicas internas y externas. Entendemos que el conflicto violento es el resultado de dinámicas que erosionan la cohesión social y política en una sociedad, o impiden su surgimiento, y que dichas dinámicas son el resultado fundamentalmente de procesos internos. Pero también sabemos que, en diverso grado, estos procesos internos están influenciados – positivamente o negativamente – por procesos regionales e internacionales. Por lo tanto, los esfuerzos para abordar estas dinámicas deben tomar en cuenta la interacción entre factores internos y externos.

 

  1. La consolidación de la paz requiere a menudo del apoyo internacional para la agencia local y nacional. El papel de la comunidad internacional no es el de sustituir las capacidades internas, sino propiciarlas. La comunidad internacional puede desempeñar un rol crítico en la creación de un entorno que potencie a los actores locales y nacionales, así como las dinámicas que contribuyan al desarrollo de los elementos necesarios propios de la cohesión política y social. A tal efecto, necesita involucrarse en un proceso genuino de aprendizaje recíproco que reconozca el hecho de que los nacionales son actores activos y conocedores en vez de simples receptores de orientaciones y sabiduría provenientes del exterior.

 

 

  1. La consolidación de la paz requiere el desarrollo de nuevos marcos conceptuales y operacionales a nivel internacional. La comunidad internacional necesita profundizar su propia comprensión de los retos del trabajo de consolidación de la paz mediante esfuerzos concretos para desarrollar las políticas así como la sofisticación operativa y metodológica necesarias para lograr el impacto deseable. Esto incluye el reto que supone comprender los procesos implícitos en el desarrollo de la cohesión social y política, así como una revisión de los mecanismos mediante los cuales los actores internacionales pueden apoyarles, el desarrollo de indicadores adecuados que puedan evaluar el conjunto complejo de elementos tangibles e intangibles necesarios para su implementación, y los mecanismos que permitan un monitoreo y una evaluación eficaz.

 

[1] Estos incluyen los niveles nacionales, sub-nacionales (provinciales o regionales) y de base (comunitarias).

[2] Entendemos ’agencia’ como las capacidades que existen en una sociedad para emprender acciones colectivas en procura de objetivos concretos. La ‘agencia’ es variable: existen niveles más altos en algunas sociedades que en otras; también varía dentro de una sociedad, creciendo o menguando con el paso del tiempo. También existe agencia positiva y negativa. Las capacidades para llevar adelante la acción colectiva que resulta en daño para los individuos o grupos en una sociedad es agencia negativa: el crimen organizado es un ejemplo de esto.

[3] peacemaking

[4] peacekeeping.